biografía

Vuelta al trabajo (1978-1982)

  • Empieza a plantearse en serio volver al trabajo artístico, con dedicación y profesionalidad, sabiendo que no puede dejar de atender a sus hijos y que, por tanto, su tiempo para el arte siempre estará limitado. Consciente de que tiene que recuperar el terreno perdido, se inscribe en la academia de Manolo Arjona, amigo y antiguo compañero de la Escuela de Bellas Artes. La seguirá frecuentando hasta 1981. Allí rehace el camino y vuelve a pintar del natural figuras y retratos, aunque enseguida experimenta con creaciones propias que van desde el arte cinético a la abstracción.
  • Con el fin de tener un espacio propio para trabajar, entra a compartir un estudio en la calle Ortega y Gasset con Marisa Moral, Trinidad Irisarri y Pilar Insertis. Las dos primeras se convertirán a partir de este momento en “compañeras de fatigas” de Pilar, compartirán un segundo estudio y también varias exposiciones colectivas.
  • En noviembre, participa en la primera exposición colectiva: un certamen a favor de los derechos humanos organizado por la Cruz Roja en la sala Tiépolo de Madrid. Va recuperando la confianza en sus posibilidades como artista.

    Sin embargo, justo cuando estaba empezando a trabajar con decisión y continuidad, tiene que enfrentarse a un nuevo obstáculo. Una infección en el dedo índice de su mano hábil, la derecha, que luego se complica en el hospital por culpa de un estafilococo, hace que deje de trabajar durante unos meses y que pierda dos falanges de ese dedo.

    Durante un tiempo, Pilar trabaja con la mano izquierda, mientras reeduca la derecha, sobre todo a la hora de empuñar el instrumental que precisa para adentrarse en el mundo del grabado sobre cobre, tal y como es su intención a partir de 1981.
  • Pilar empieza a hablar con voz propia. Durante dos años, asiste a los talleres de grabado organizados por Antonio Marcoida y simultanea la producción de acuarelas con la de grabados. Predominan en esta fase, por tanto, las obras de pequeño formato sobre papel, generalmente dedicadas a retratar encuentros amorosos.
  • Se presenta a varios certámenes y concursos especializados en el mundo de la estampación, como el X Premio de Grabado Carmen Arozena de la Librería Abril y el Concurso Calcográfico Nacional; o el I Premio de Grabado del Museo Bello Piñeiro del Ferrol, ya en 1984. Y participa, también con sus grabados, en varias colectivas, como “Mujeres en el grabado contemporáneo” en el Centro Cultural Buenavista o la que constituyó su primera experiencia internacional, en la Galería San Paolo de Bolonia (Italia), en 1985.

    En diciembre de este año, tras dar a conocer su obra en esos foros, ya con una producción sólida y con más seguridad en sí misma como artista, se atreve con su primera exposición.